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¿CUANTO VALE UNA MADRE?

Siempre decimos: ¡La sociedad ha perdido los valores! Nuestros niños son un rayo veloz, saben más que uno, ¿qué les puedo enseñar yo? ¡Ojala los niños vinieran con un manual de instrucciones!

Hasta allí es una queja acerca de la sociedad, y una admiración por ellos que luego, con los años, se convierte en una preocupación.

¿Qué hacemos nosotros respecto a eso? ¿Qué aportamos para que las cosas sean como imaginamos deben ser?

En el remoto pasado, y aun en algunas tribus primitivas, a los hijos se les da a luz, se los amamanta aproximadamente 3 años y a los 4 años salen a buscarse la vida y a aprender las tareas de supervivencia.

En nuestro sistema de vida, primero enviamos a los hijos a la escuela para que reciban un resumen de todos los adelantos que ha alcanzado la sociedad (idioma, matemática, nociones ciudadanas, tecnología, arte, etc.). El sistema de vida pide que ya los niños aprendan a escribir a mano y a teclear en un ordenador.

Lo que no ha podido absorber la escuela por completo es la transmisión de valores, porque para el niño, los líderes y modelos representativos son los padres, además por un componente biológico y hasta espiritual y ancestral. Por eso la labor en el HOGAR es importantísima. Empezando por hacer de nuestra casa un HOGAR.

La diferencia está en que yo puedo vivir en una mansión y no tener un HOGAR, yo puedo vivir en una casita pequeñita y tener un HOGAR. La casa alude al aspecto físico mientras que el HOGAR alude al aspecto emocional y espiritual, al tipo de relaciones y de convivencia dentro de esa casa, dentro de ese espacio físico.

En el HOGAR el niño aprende esos valores que nos quejamos de no encontrar en la sociedad, y ¿cómo los aprende el niño? Pues con el ejemplo.

Y ahí viene el papel de las madres extraviadas sin manual de instrucciones. Y dicen: ¿Qué hago? No puedo con este niño rayo veloz que sabe más que yo

Pues sí que puedes, y te pongo un ejemplo. Si a mí me gusta la guitarra, me gusta cómo suena, me gusta tener una guitarra y además tocarla.  Pues ¿qué me recomiendan que haga?  Comprar una y recibir clases de como tocar guitarra.

¿Cómo creen que lo haga en las primeras clases? ¿Cómo creen que lo haga luego de un año asistiendo constantemente a las clases y practicando? El primer día no muy bien pero con muchas ganas de hacerlo mejor. Y luego de un año aprendiendo y practicando, lo haré mejor aún.

Pues cuando decidimos formar familia, tener hijos, estos son como la guitarra que nos gusta mucho, peeeeero, así como tener una guitarra no nos hace guitarristas, tener un hijo no nos hace MADRES.

¡¿Cómo es eso?¡ Por supuesto que tener un hijo nos hace madres ante la ley, la sociedad y ante la biología. Sin embargo, usando la comparación que hice entre la casa y el HOGAR, podemos comparar a las mamás con las MADRES, los humanos se convierten en mamás por un mero hecho biológico.

Así como un lagarto tiene lagartitos, un mono tiene monitos, los hombres (como especie) tenemos niños, pero nosotros a diferencia de los animales, tenemos conciencia humana, por lo que nos corresponde transmitirles a nuestros hijos más cosas que las meras prácticas de supervivencia biológica de la especie, nos corresponde enseñarles HUMANIDAD.

La HUMANIDAD es una condición que si no se practica, se pierde, se olvida, hay muchos experimentos y casos acerca de esto.  Las prácticas humanas se enseñan practicándolas, no diciéndolas, hay otra diferencia entre conocer y SABER.  Usted puede decir que conoce el estado de orfandad, pero no sabe lo que es eso hasta que no pierde a sus padres.  Usted conoce lo valioso que es un hijo, pero no lo SABE hasta que lo tiene.

   ¿Qué hacemos por convertir nuestra casa en un HOGAR? Tenemos que empezar por la decisión de hacernos cada día mejores seres humanos de lo que fuimos el mes pasado, o ayer. Algunas cosas que podemos hacer en varios niveles de nuestra vida:

  • Buscando información con la lectura útil.
  • Asistiendo a talleres y formaciones que nos aporten herramientas para la mejor comprensión nuestra y de nuestros hijos.
  • Asociándonos con otras personas que tengan valores parecidos a los nuestros para ponerlos en práctica y reforzarlos, los unos con los otros. Pueden ser clubes, fundaciones, religiones, familiares, etc.
  • Hacer algún tipo de actividad física y cuidar nuestro cuerpo con las normas de salud que nos gustaría que siguieran nuestros hijos.
  • Tomar conciencia de nuestras emociones.
  • Cuidar nuestro lenguaje, que este sea positivo, asertivo, efectivo.

Todo esto implica muchos aspectos de nuestra esencia y personalidad, es un trabajo constante e interminable de aprendizaje, aplicación, revisión y enseñanza. Piensa que nos lo merecemos, y nuestros hijos también valen la pena.

diamante

Entonces ¿Cuán valiosa es una MADRE? Una MADRE es muy valiosa.

 

 

Emil Pacheco Sandrea

Coach Personal

www,autoestimaparamamas.com

 

Sobre la autora:

Emil Pacheco Sandrea, Coach Personal, te acompaña en el viaje a tu éxito, al viaje al centro de ti, donde está un baúl con tesoros esperando que les permitas salir.

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Emil Pacheco Sandrea

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