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En algunas ocasiones necesitamos llorar a chorros y no lo hacemos para no mostrar debilidad a nuestros hijos porque no queremos que ellos lloren y porque queremos que ellos sean fuertes y ante las dificultades no lloren sino que se eleven y las superen.

Sin embargo tampoco queremos hijos insensibles, o reprimidos. Queremos hijos que sepan estar consigo mismos y con sus emociones. Que sean amistosos, solidarios, justos.

Unas personas lloran más que otras. Revisa mi caso a ver si es el tuyo…

He llorado cuando mis hijas estuvieron enfermas y no tenia en el momento ni el diagnostico ni la medicina que las aliviara.

He llorado cuando he tomado decisiones en las que debo desprenderme de algo que quiero.

He llorado cuando he estado enferma sin poder salir de la cama a jugar, darles de comer, o acostar a dormir a mis hijas.

He llorado cuando mi madre no ha entendido mis decisiones.

He llorado cuando he tenido que despedirme de alguien, para no volver a verlo más.

He llorado con la muerte de mi padre.

También…

He llorado de alegría al ver cada avance psicomotriz de mis hijas, o de la escuela o en actividades que les gustan.

He llorado de alegría cuando me dicen que me quieren y que soy la mejor mamá del mundo.

He llorado en muchas ocasiones. Y algunas frente a ellas, con ellas.

Llorar es parte de la vida, como lo es reír.

Cuando ríes, no te quedas riendo todo un mes, cuando lloras, tampoco.

Cuando estás alegre, ríes y lo compartes con tus seres queridos, y eso les enseñas a tus hijos, con el ejemplo. Les dices que estás alegre, cantas, llamas a tus amigos o familiares y te sientes que la alegría es más grande cuando la compartes…

Cuando estés triste, llora, y date el permiso de compartirlo con los demás. Llama a tus seres queridos, y enseña a tus hijos, con el ejemplo a apoyar a los otros y a buscar apoyo cuando estamos tristes.

La tristeza compartida, se siente más pequeña, y eso no se enseña con una instrucción, sino con la experiencia. Hay que vivirlo para percibirlo en toda su magnitud.

Para compartir tu tristeza, hablas de ella y eso te permite ponerla en perspectiva, compararla con otras, y palpar o ver con más claridad el tamaño del dolor causado por los hechos y el causado por tus interpretaciones.

Reconocer y aceptar nuestras emociones es parte de nuestra autoestima e inteligencia emocional.

Las mamis, somos seres humanos, no super robots, aunque queramos y nos esforcemos por hacer de todo.

 

A la pregunta ¿Puedo llorar frente a mis hijos?

 

Yo, desde mi opinión, te digo: Sí

Puedes mostrarle tu sensibilidad y que eres capaz de llorar y también eres capaz de ser entusiasta para enseñarles como equilibrar sus emociones y a no quedarse solo en la tristeza que puede llegar a enfermedades como; a depresión y otras, … y a como levantarte.

Con tu proceso de duelo por la pérdida de algo (empleo, familiar, pareja, etc) tus hijos conectarán con tu tristeza, tendrán la oportunidad de practicar la empatía, y en tu andar hacia la superación de esa pérdida, con tu ejemplo, ellos tendrán una referencia o aprenderán a

Superar experiencias desagradables.

Aceptar sus tristezas así como sus alegrías, a vivir la vida, no a evitarla o reprimirla, a vivir las tristezas y a vivir las alegrías.

Tener confianza, en su capacidad.

Tener actitud positiva de que esa situación no será eterna.

Buscar que puedes hacer para comprender lo que haya pasado, a hacerse las preguntas correctas, que puedes aprender de ello y como buscar soluciones y ensayarlas con constancia y sin miedo ….

Porque eso verán en ti.

No quiero ser injusta y crear a través de la crianza de nuestros hijos, una sociedad que hipócritamente celebra y acompaña solo a personas alegres, como si siempre estuvieran en una foto. Con una presión con estándares generalizados de éxito.

Puedes usar tu inteligencia maternal para saber que no necesitas contarles a tus hijos, con detalle la situación que estés pasando, pero sí les puedes admitir que estás triste y que necesitas llorar. Yo lo he hecho.

También les he dicho a mis hijas, que estoy haciendo algo o que tengo un plan para salir de esa situación lo más pronto posible. Que tengo miedo y que con valentía y fé sigo adelante.

En ocasiones me ha tocado aclararles que ellas no son responsables de la situación, y que mientras lo supero, todos los miembros del equipo familia, nos acompañamos, nos ayudamos en lo que cada quien según su edad y capacidad puede y nos mantenemos en las actividades de nuestro rol de mamá, papá e hijas.

Eres un ser humano, tus hijos también lo son. Permítete y permíteles llorar.

Puedo acompañarte en tus procesos internos de aceptación, perdón, comunicación y en general de mejoramiento personal. Puedes hacer CLICK AQUÍ y solicitar una sesión exploratoria.

Ánimo mamá, la vida es cada día

Mamá feliz, hijos felices

Todo empieza por tí

 

Sobre la autora:

Emil Pacheco Sandrea, Coach Personal, te acompaña en el viaje a tu éxito, al viaje al centro de ti, donde está un baúl con tesoros esperando que les permitas salir.

Si quieres seguir recibiendo herramientas de crecimiento personal, tips que te apoyan en tu cotidianidad, en cómo manejarte en tu familia. Inscríbete en el boletín gratuito, llenando datos muy sencillos, sin riesgo de spam y con privacidad en www.emilpacheco.com

 

Emil Pacheco Sandrea

Coach Personal

www.autoestimaparamamas.com

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